HUELE A PODRIDO… Y EMPEORA.
Ayer tarde, ante la noticia de la COPE, acerca del documento redactado por el Chino, o simplemente hallado en su ordenador, me preguntaba, cuál iba a ser la respuesta del Ministro Alonso, o del Presidente de mi nación, sr. Rodríguez. La de este último, no la veo por parte alguna. No sé si por mi incapacidad de hallarla, o por inexistente. En cambio, la del Ministro sr. Alonso, ha sido hallada, leída y endosada.
No ha habido confirmación ni desmentido. El ministro del Interior, José Antonio Alonso se ha limitado a decir que sólo opina de los que digan "los profesionales encargados" de las investigaciones. Fue la primera pregunta dirigida a José Antonio Alonso en la rueda de prensa conjunta que celebró con su homólogo francés.
Alonso dijo que "las sociedades democráticas, abiertas, plurales y tolerantes" funcionan bajo la premisa de "nunca ceder al chantaje de los terroristas".
Cuando uno acaba de leer esas frases, que el sr. Ministro nos ha endilgado a todos los españoles, haciendo uso de un mínimo sentido común no se puede por menos que sentir desde sorpresa hasta repulsión. Si un Ministro del Interior, es capaz de huir, espantado de la evidencia que representa el documento, sin comentario alguno, es que, como político se siente facultado para realizar cualquier acción, para ejecutar cualquier comportamiento, para perfilar cualquier conducta que le permita, amañar la verdad, esconder la realidad, refugiarse en la mentira, tergiversar los hechos, manipular las informaciones, destruir informes, rehacer torticeramente dictámenes, con la exclusiva finalidad de seguir manteniéndose en el puesto ministerial. No le importa nada de lo que le pueda suceder al ciudadano, ni a sus vidas ni a sus haciendas. Lo pone todo en manos de los profesionales encargados, mientras se esfuma ante la cuestión fundamental que le afecta. Cuestión fundamental que es esta; ¿Sabía Vd., sr. Ministro, que el atentado del 11 de marzo, perseguía cambiar el gobierno de España? ¿Desde cuándo lo sabia?
Sin duda alguna, el que finte la pregunta y amague la contestación, no es tampoco demasiado extraño, ni por el personaje, en si, ni por la respuesta intrínseca que la propia pregunta comporta: El 11 de marzo, un grupo de vulgares narcotraficantes, delincuentes comunes ejecutaron una masacre, para que el sr. Alonso y sus compañeros de gabinete subieran al poder gubernamental. Así de simple, y así de repulsivo. Acabar con el gobierno del rabo del tirano americano y en su lugar propiciar la subida de un aliado de ese orden mundial, mencionado en el documento del supuestamente autoinmolado, y que fue asumido, con la frase un nuevo orden, por el Ministro Caldera, nada más ser elevado a su despacho ministerial.
Considero que estamos ante un hecho de suma gravedad. Una cuadrilla de indeseables, con todos los medios a su alcance, con el apoyo inmediato de un determinado sector de la comunicación, con una acción estratégica perfectamente orquestada, y ejecutada desde Ferraz, con una la retahíla de sloganes madurados con sumo refinamiento, con una medida en los tiempos primorosa, con la inmediata disposición de los elementos participativos necesarios, y con unos objetivos completamente definidos, reivindicados en su justo momento unos atentados, han logrado que hoy, España, mi nación, esté gobernada por quienes ellos habían decidido de antemano, y propiciado unos días antes causando 192 muertes. En otras palabras, que los millones de votos apoyando a los socialistas, no surgieron de una voluntad pura, libre, de cada uno de los votantes, sino que, en realidad, la mano que mecía ese voto, era la mano de el Chino, y demás compañeros mártires. Una mano que reza en árabe, mirando hacia La Meca, cinco veces al día, se supone.
De todo ello huye el sr. Alonso, y el Presidente del Gobierno de mi nación. Así de simple y así de repulsivo. Simple, por diáfano, repulsivo, por cobarde. Y mientras tanto, y como consecuencia de haber acabado con el rabo del tirano americano, un político, que me recuerda algún personaje de comic, y que no alcanza a representar ni un 8% de todos los votantes de la nación catalana, está consiguiendo desmembrar España, mí nación, ante la absoluta falta de proyecto político, y la total complicidad de un apocado, vacuo de ideas, pletórico de engreimiento, y exultante de historicismo banal. O sea, que, por lo visto, por lo intuido, por lo presumible, el Chino, o quién escribió en su ordenador aquello de “…nosotros cambiamos estados e incluso destruimos a otros con la ayuda de Ala”, era todo un analista político, aparte de un asesino. Lo que ya no podía adivinar es que Alá, en España, en mi nación, es más conocido como Carod, Carod Rovira, y que su profeta tiene otro nombre, Rodríguez, Rodríguez Zapatero.
Parménides.

loquetodolove dijo
Está claro.
Tú y los votantes del PP son los únicos listos. El resto de los españoles que no votamos al PP somos gilipollas.
Creo que tus padres han tirado el dinero en tu educación esos colegios del OPUS. No puedes pensar por tí mism@, sigue las disciplina del partido y no te salgas, ¿ok?
Deja de oir la cope, que te están abduciendo. Y dejate de tantas "pajas mentales con los ingleses".
19 Julio 2005 | 12:47 AM