IZQUIERDAS-DERECHAS

¿Ser de izquierdas?, ¿Ser de derechas?, ¿pero eso qué es?, la gente lo dice y se queda tan ancha y tan a gusto. ¿Para cuando ser de uno mismo a la hora de votar a los políticos?. Por supuesto que todos tenemos unas tendencias, podríamos decir que tendemos o simpatizamos más con las derechas o con las izquierdas, pero lo que no puede ser es que “esas tendencias nos tengan a nosotros”.
Hay mucha gente que vota “a piñón fijo”, que no tiene problemas a la hora de votar porque siempre vota “a los míos”. Y hay quién opina que eso es cómodo, que eso te ahorra el pensar, el conocer, el crearte problemas. Y claro esto puede ser verdad en algunos casos, concretamente para los siervos y los esclavos, porque para quienes amamos nuestra libertad esa postura no es nada cómoda, incluso diría que es insoportable. Me resulta insoportable y muy doloroso constatar que pensadores, intelectuales,…e incluso gente sencilla, no tengan libertad, que si sabemos de qué “pié cojean” ya sepamos qué van a decir, que si leen El País y escuchan La Ser dirán esto, y si leen El Mundo y escuchan La COPE dirán lo otro.
Y vale, me parece bien que la gente piense lo que quiera, lo grave es que como “no piensa” sino que “obedece”, tampoco puede dialogar con los que “piensan lo contrario”, y por tanto no queda sino “atacar”, condenar y destruir a quienes no piensen lo mismo. Hoy día una conversación entre gentes de izquierdas o derechas, entre nacionalistas y no nacionalistas, es raro que no termine en una sarta de insultos sino se llega a algo peor.
Hay mucha gente, desde luego, pero ¿cuánta? Esta es la cuestión. Y la triste respuesta es que la mayoría. De los once millones que votaron al PSOE, ¿cuántos podrían no votarle en las próximas?, ¿quizás un millón? Así lo creo, no muchos más y gracias. Y así nos van las cosas.
Pero todavía hay algo peor, ¡esa mayoría va a más! Cada día hay más intolerancia en la sociedad, cada día hay más amigos con los que no puedes hablar de política. La tendencia es a peor. Y esto no hay quién lo pare.
Pero entonces, ¿es estéril la discusión entre izquierdas y derechas? En modo alguno, es tremendamente útil para algunos, pues mientras perdemos el tiempo en esta inútil discusión, mientras discutimos si son galgos o podencos, otros –que saben bien que no llegaremos a nada, salvo a rompernos la crisma-, aprovechan para dar su golpe de mano, o de Estado.
Ya decía Aristóteles hace muchos, muchos años, que el fallo de los sistemas democráticos es la DEMAGOGIA, y aquí tenemos la prueba. La sociedad está engañada, adormecida, viendo las sombras de la cueva mientras otros entran a saco en su casa para llevarse los muebles y hasta las escrituras de propiedad. Desde los archivos de Salamanca hasta La Constitución Española, ponga Vd. lo que quiera.
Dedico estas líneas a la mitad de los lectores que me comprenderán, “a los míos”. Porque habrá otros lectores que se reirán y dirán: “pobrecitos, los tenemos bien cogidos, de esta saldremos con la nuestra y nos cargaremos a la Derecha, a la Iglesia, a los Liberales, y a España y su Constitución, ¡JA, JA!”.
Y yo me pregunto si de verdad quieren eso, y en ese caso si sus víctimas algún día deciden defenderse, ¿les parecerá mal? Sí, estoy seguro, les parecerá muy mal, y se quejarán, claro.
JUAN ESPAÑOL

serginho dijo
El gran error está en tomar la política como si fuera un partido de fútbol, en la que uno defiende a muerte los colores de su equipo. Esto me parece un gran error, ya que no hay márgen para el pensamiento propio, ya que directamente acatas las ideas de tu partido político en cuestión.
Lo más sensato, a mi parecer, es no alinearse con ninún partido "a piñón fijo", sino acercarte en las votaciones al que más se acerque a tus ideales, a tu forma de pensar, y al que uno cree que beneficiará más al bien común del país y al de uno mismo. Normalmente una persona de pensamiento de izquierdas no pasa a derecha, y viceversa. En españa tenemos falta de pluralismo político, y por ello, siempre se suele repetir la votación a los mismos partidos, por varios motivos, como la falta de opciones en otros partidos, y la no identificación con las ideas del resto de participantes a las elecciones.
Es estéril la discusión entre personas de extrema derecha y extrema izquierda; sin embargo entre personas moderadas cuyos pensamientos se pueden acercar más a la derecha o a la izquierda, el diálogo debería ser un cauce para el entendimiento; pero cuando las posturas se van cerrando, el insulto sale a relucir, o cuando lo que dice uno es inmediatamente ridculizado por otro, esos cauces de entendimiento se rompen, porque unos los inician, y otros los continúan.
La situación actual de confrontación continua y levantamiento de odio sólo nos lleva a una radicalización de nuestra postura, viendo al otro "bando", como un enemigo, no como una persona con la que llegar a entendimientos, y creo que todos sabemos desde donde se levantan esos odios viscerales...
20 Enero 2006 | 11:09 PM