La Coctelera

LOS INCORRUPTIBLES

Ser un ignorante es para algunos una opción

4 Febrero 2006

La Alianza de Civilizaciones... puaf

Todo sería más fácil si la bandera "Alianza de Civilizaciones" enarbolada por Zapatero, no fuera el emblema del gobierno Iraní, que en este momento está amenazando a toda Europa (Francia y Alemania incluida) y también a los EE.UU. de América.
Lo que no se es como este chapapote nos puede afectar a nosotros, ya que como español desconozco en este momento cual es nuestro posicionamiento.
1-Europeístas y por tanto amenazados.
2-Fundamentalistas Árabes y por tanto agresores del Infiel blanco.
3-Tercermundistas y alineados con los salvajes que aprueban toda anarquía y rebelión, en contra del sistema democrático occidental.
Pienso más bien que nuestra realidad es la más triste de todas, porque nosotros no somos ninguna de las tres opciones y si unos imbéciles del tres al cuarto capitaneados por un sopla gaitas, alentado por unos impresentables vientres satisfechos y subvencionados.
Don Pelayo

LA DISCORDIA DE LAS CIVILIZACIONES

Dos acontecimientos se han producido en estas últimas semanas, que, dentro de un entorno mundial, pueden inducir a un grado de preocupación sumamente elevado. Así, mientras la Unión Europea, rechaza de forma directa la pretensión de solucionar la cuestión cubana, mediante el dialogo solicitado por el Presidente sr. Rodríguez, dentro del contexto de su “alianza de civilizaciones” ante la carencia de respuesta por parte del Comandante Fidel, los pueblos musulmanes están dando cumplida y virulenta respuesta a la aparición de unas caricaturas de su profeta Mahoma, en la prensa danesa. Así mismo, al otro lado del Atlántico, y cerca de las orillas del Pacífico, otro movimiento enraizadamente histórico y cultural, parece haberse incentivado, con la presencia activa del Presidente boliviano Evo Morales, y con el surgimiento del candidato peruano C Ollanta Umala, con su Partido Nacionalista Peruano, junto con la presencia constante ya del Presidente venezolano, Chavez y su frente bolivariano.
El trasunto de todo ese movimiento viene siendo el mismo: un discurso basado en la recuperación de la civilización indígena, por un lado, y la defensa a ultranza de su sentimiento religioso, alentados ambos por un enfrentamiento visceral contra todo lo occidental y europeo. Mientras Evo Morales, vencedor en las urnas democráticas, se solivianta ante las cámaras cuando le preguntan acerca del dictador Castro con evidente incomodidad, se siente a su anchas hablando maravillas de Mao y del régimen chino, invitando a los inversores de dicha potencia a participar en la economía empresarial de Bolivia. Se dice que Evo, siempre que puede, rechaza expresarse en castellano para hacer uso de su lengua aymara, con sus giros y expresiones indígenas. El Tte. Coronel Ollanta Umala, semeja que también pretende recuperar su civilización incaica, dentro de una reivindicación étnico – nacionalista. El Tupac Amaru de estos tiempos, como le gusta autocalificarse, insta al pueblo peruano a asumir la Gran Cultura del Antiguo Peru o Incario, cuya herencia tiene que ser estudiada, revalorizada y reactualizada. El militar levantisco Ollanta, o sea, Guerrero Vigilante en la lengua quechua, discursea, en su campaña electoral hacia la votación el próximo mes de Abril, con frases tan llamativas como “daré un golpe de Estado democrático en las urnas” o “defendiendo el derecho constitucional de la insurgencia popular”, o bien alentando la existencia de una “raza cobriza”, como la auténtica y única peruana, en contraposición a la surgida desde 1532, cuando la conquista por Pizarro. Desde cuyo instante el Perú eterno, no ha hecho sino sufrir la discriminación de su cultura, el menosprecio de su estirpe y la explotación de sus riquezas.
Nos hallamos, pues, ante otro candidato, al estilo Chavez y Morales, e incluso del Castro de sus primeros tiempos, inmerso en un nacionalismo étnico, así como adornado de todas improntas propias de la izquierda radical. Una izquierda sobre la cual no ha caído el muro de Berlín, y que sigue en el anacronismo de la lucha de clases, la nacionalización de las empresas, la estatalización de la educación, y el abandono de todo lo occidental o europeo, incluida la religión. Parece como si estuviese resurgiendo una nueva sociedad, en la cual, lo importante, lo trascendente no sea lo que se es, sino lo que se fue anteriormente. El reconocimiento de una antigua forma de civilización enfrentada de forma visceral con la actual. Unos hablan de 400 años de oprobio, y otros de recuperación de las humillaciones de los últimos 500 años, o el ensalzamiento de los movimientos independentistas como base ideológica de no se sabe bien que ideario político. Sudamérica, con los Chávez, Evos, Guerreros Vigilantes, parece caminar hacia la creación de una nueva civilización que se unirá a la musulmana, tanto en su confrontación al occidental europeo, como en su retroceso a la edad media o moderna, al siglo XV, a fin de cuentas.
No cabe duda que ese surgimiento, como la presencia de Chávez o de Evo Morales, será muy bien recibido tanto en Moncloa como en la Zarzuela. Son nuevas civilizaciones que podrán conformar esa alianza en la cual tanto confía el Presidente sr. Rodríguez, y a la cual la U. Europea ya ha renunciado como método de aproximación de conductas dentro de la tabla de Derechos Humanos. Y la Cuba castrista es un buen ejemplo.
Sin embargo, siendo lo anterior en alguna medida grotesco, lo que ya eleva el nivel de preocupación es la respuesta dada por el mundo musulmán, en su integridad, a las caricaturas de Mahoma en un periódico danés, primero, y posteriormente en franceses, alemanes, ingleses... De principio, los daños de la critica a lo hecho son infinitamente mayores que la respuesta a lo actuado. Los musulmanes de Gaza, de Yakarta, de Damasco, de Trípoli, gritan que no son terroristas, sino musulmanes que no toleran la blasfemia contre el Islam; sin embargo, se encaraman con fusiles a los edificios diplomáticos, queman banderas o monigotes de ministros o amenazan al Director de la Cruz Roja danesa en la capital de isla de Célebes, al propio tiempo que reclaman el respeto que ellos no conceden a las otras religiones. En horas pasadas, en pleno Trafalgar Square, han amenazada a toda Europa con su 11 – S particular, sin ningún pudor ni prejuicio. Y lo hacen en base a un principio o derecho cual la libertad de expresión que en todo el mundo musulmán se pone en completo entredicho cuando se refiere a los símbolos islámicos o a sus dirigentes, como lo acredita la censura de El Mundo en Rabat, al mencionarse en un artículo a la amante de Mohamed VI.
Evidentemente, las creencias y convicciones íntimas merecen de un respeto, pero ello debe producirse en todos los órdenes. Así, cuando los cristianos son amenazados, perseguidos, asesinados, por ser infieles, también debiera producirse un rechazo absoluto en los imanes musulmanes de Timor, de Rabat o de Gaza. Por el contrario, mientras los imanes callan ante tales atropellos al cristianismo, reclaman al Vaticano una condena por la inserción de las viñetas del profeta.
La respuesta fanática y desproporcionada, esconde los objetivos reales del mundo árabe y musulmán, tanto de Hamas, como de la Yiyad, como de los Hermanos Musulmanes o del propio Ahmadineyad, Presidente del Irán. Este apocalíptico mahdi, está convencido de que la Historia está llegando a su final bajo su égida. Y para ello expresa su convencimiento de hallarse dispuesto a una guerra del destino, partiendo de la creación de un sentimiento de víctima del mundo árabe ante el occidente europeo. El mahdi iraní conoce perfectamente la personalidad europea y sabe de la tendencia hacia la comodidad y el escaso espíritu de sacrificio que parece guiar a Europa. La respuesta de la Comisión Europea a los ataques a sus embajadas o a las de algunos de sus Estados miembros, ha sido tan leve como escasa. Incluso el hecho de acusar al mundo occidental de haberse inventado el Holocausto, o como mínimo haberlo convertido en un truco para implantar el Estado de Israel en la antigua Palestina, no ha merecido de una contundente respuesta diplomática. Únicamente Israel, que sabe perfectamente como defenderse de todos sus vecinos árabes, ha dado cumplida respuesta tanto a la invectiva de Ahmadineyad, como a sus improperios aludiendo a que Israel debe ser borrado del mapa.
Entre manifestaciones, ataques, amenazas, insultos, anuncios apocalípticos va trascurriendo el devenir de esta Europa nuestra, que semeja a todas luces carente de toda guía y razón de ser. Europa y los europeos es como si hubiésemos trocado la defensa de nuestra idiosincrasia, de nuestra tradición, de nuestra cultura, por el plato de lentejas de la prosperidad y bienestar. Nos estamos olvidando con demasiada frecuencia que la libertad, en ocasiones, no es un don recibido, sino un paraíso a conquistar. Estamos demasiado acostumbrados a preocupar solamente por llegar al viernes con suficientes fuerzas y dinero para poder alcanzar los lunes derrengados de descanso semanal. Mientras el mundo musulmán no renuncia a ninguna de sus convicciones, incluso las medievales, mientras una parte de la civilización occidental pretende recuperar y re actualizar una ancestral civilización, la cultura europea va cayendo en la rutina más acentuada y en la abdicación cotidiana de sus tradiciones y convencimientos otrora irrenunciables. La búsqueda constante de la calidad de vida, nos impulsa a renunciar a todo cuanto no sea conducente a su alcance. Y de tanto vivir habituados en la molicie irresponsable, si llega el momento de tener que salirse de ella, no aceptamos el sacrificio que ello pueda significar. Si en la antigua Grecia se sufrían los cambios de humor de los dioses del Olimpo, hoy nos dejamos alimentar y guiar por otros dioses tan veleidosos; el multiculturalismo, la equidistancia moral y el relativismo absoluto. Y tanto uno como otro, nos lleva a ser absolutamente tolerantes con conductas, opiniones, actos, no como virtud cívica sino como dejadez ética. Nos estamos olvidando que la intransigencia ante todo aquello que conduce al hombre a ser animal y no persona, también es una virtud.
En el mundo actual, y el que se avecina, pues, ya no se podrá estar equidistante del bien y del mal, deberá tomarse partido, y cada día con más valentía y menos pavor. En caso contrario, deberemos renunciar a nuestra propia condición para convertirnos en simple masa aborregada. Quizás si logramos que ello no suceda, en alguna parte de nuestro mundo civilizado surja algún hombre o mujer, que sea capaz de aglutinar y representar un modelo de vida y de convivencia que nos ha sido útil a los europeos durante siglos, y el cual pasa, forzosamente, por recuperar nuestra propia historia y sentirse orgulloso de ella. Si el mundo está falto de líderes, ideológicamente sensatos e inteligentemente sabios cual Salomón, la sociedad está falta de hombres y mujeres que sean capaces de defender los puntos sensibles de la misma, con la misma fortaleza con que es atacada.
Mientras tanto, quizás convendría recordar a los imanes de Indonesia, de Arabia Saudi, de Líbia o de Palestina, que si para los cristianos Dios es Amor¸ para los fieles musulmanes Alá es Misericordioso. Por ello, si resulta inimaginable un solo metro de cinta con la imagen de Mahoma, menos sorprendente debiera ser el total rechazo del mundo cristiano a un bodrio tan ofensivo como El Codigo da Vinci que se avecina. Quizás sea que el cristiano ya dejó de ser cruzado hace demasiados años, mientras que el musulmán siempre deseará ver libre a Jerusalén de todo infiel. Los papeles se han cambiado, pero Jerusalén sigue siendo el objetivo, aunque solo sea como destino turístico y foro de escarnio de convicciones cristianas.
Parménides.

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-No creo en los fantasmas, ni en los fantásticos, ni en los fanáticos, ni en las hadas madrinas. Detrás de todos ellos hay siempre un aguijón envenenado. -Los rojos que apostaron por Stalin lo hicieron por un asesino y los fachas que lo hicieron por Hitler, también. -Hay una crisis global, pero el caos, la destrucción de trabajo -El doble que la media de la UE-, es causa directa e imputable a nuestros gobernantes. Y se debe en gran parte a los desmadres políticos y económicos que están generando y que pagamos injustamente los ciudadanos. -Hacer las cosas por amor, ser tu mismo, no surrender

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