MEMORIA PARA LA DIGNIDAD

El pasado sábado, una vez más, un numeroso grupo de españoles, de todas las Comunidades, salieron por tercera ocasión a la calle, a fin de dejar oír su voz, su queja y su exigencia dirigida al Gobierno socialista. El primer efecto de tal manifestación, fue el habitual; la guerra de números, de asistencia.

Es la respuesta que siempre se produce desde los entornos del Gobierno, y desde el propio Partido socialista. Negar la evidencia, les es imposible, pero desdibujarla, quitarle importancia, eso si se les da muy bien. Aunque, no se trata tanto de una cuestión de asistentes, como del trasfondo y la motivación que existe y se da a fin de que un determinado número de personas, de familias, de jóvenes y mayores, sin desalentarse, sin arredrarse por el frío, el viento y las incomodidades, se reunieron bajo un mismo slogan; No a la paz a cualquier precio.
Todo empezó el 28 de junio de 1960, cuando una bomba explosionó en la consigna de la estación de Amara, en S. Sebastián y mató a la niña de un año y medio, Begoña Urroz Ibarrola. Ese día, los asesinos de ETA iniciaron su andadura terrorista en pos del reconocimiento de la Nación vasca, bajo el concepto global de "Movimiento revolucionario vasco de liberación nacional creado en la resistencia patriótica, socialista, de carácter aconfesional y económicamente independiente". Ese fue el día de su principio del fin, aunque ellos siempre han presumido que el primer asesinado fue el Guardia Civil Pardines, un 7 de junio de 1968. En cualquier caso, lo cierto es que en agosto de 1965, en su IV Asamblea, ya decidieron iniciar su lucha armada para “liberar” al Hegoalde o Euskadi Sur — Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra — y al Iparralde, o Euskadi norte francés. Así, hasta la muerte de Franco, los libertadores de Euskadi, asesinaron a 45 personas, mientras que hasta la tregua de 1998, los asesinados por la espalda o mediante explosiones fueron 765. Es decir, que en 23 años de régimen democrático, la espiral de asesinatos ha ido in crescendo, en forma absolutamente indiscriminada. Y a medida que los asesinatos, viles, se iban produciendo, las expresiones de condena eran inmediatamente puestas de manifiesto por todos los partidos políticos, sectores empresariales y ciudadanos en forma global. Todos menos los concejales de H. B. o sus sustitutos. Y después de las condenas verbales, se convocaban las manifestaciones multitudinarias, que siempre dejaban un regusto final a fracaso o pérdida de tiempo, el cual se refrendaba con mayor intensidad, cuando se tenía noticia del siguiente atentado o muerte. La inmensa multitud, reunida en toda España, no logró evitar el vil asesinato del concejal Miguel A. Blanco, y las concentraciones en todo el territorio nacional, cuando su muerte, no hicieron mella alguna en la conciencia y mente de los terroristas de ETA, los cuales, sin ningún resquicio de arrepentimiento, siguieron asesinando y extorsionando, para conseguir su fin último; "Nuestra lucha, la del pueblo trabajador vasco, ya no puede detenerse hasta que Euskadi sea realmente libre. Seguiremos adelante mientras el pueblo nos ayude, nos apoye y quiera que sigamos..."

Esta es la única razón de pervivencia política de ETA y su entorno, la libertad de Euskadi. Una libertad que pasa forzosamente por el definitivo final del colonialismo maketo y la adjudicación de las propias formas de gobierno, amen de la anexión de Navarra, y la continuidad de lucha para la consecución del Iparralde francés. Y en tal punto, sin variación desde la misma creación de ETA, uno se pregunta qué es lo que se puede estar negociando desde el Gobierno del sr. Rodríguez, que pueda llenar las aspiraciones pseudo políticas de ETA, Batasuna y PCTV, y hasta del propio PNV. La duda está en sí se puede negociar, pactar o convenir algo más que la política presidiaria del Gobierno, o una amnistía general, previa la entrega de todas las competencias necesarias al Gobierno vasco. Son 800 presos etarras que se encuentran en las cárceles españolas que no pueden ser abandonados por sus superiores etarras, y que pueden ser objeto de trueque o misericordia. Pero, nada más. El Gobierno socialista podrá cambiar presos por no violencia etarra, pero en modo alguno ETA trocará no violencia por simplemente presos.
El mismo Consejero de Justicia vasco, ya lo anuncia al expresarse en forma clara y contundente: el pueblo vasco debe “poder decidir si quiere tener algún tipo de relación con el Estado español". De ahí que, según el sr. Azcarraga, de llegarse a un acuerdo ETA – Gobierno, ellos, el PNV, quedan a la expectativa de proseguir con la solución a la cuestión vasca, la cual requiere de un reconocimiento de ese poder de decisión no contenido en ninguna norma constitucional.
En este contexto, la manifestación del pasado sábado, no parece que vaya a tener ningún tipo de respuesta o consideración, ni por parte del Gobierno socialista, ni por parte del PNV, ni muchísimo menos por parte del Otegi y sus muchachos de la gasolina. Esa manifestación, a fin de cuentas, es como tantas y tantas que se han celebrado en todo el país, con presencia incluso del Sr. Rodríguez, en la oposición en aquellos momentos, y de las cuales parece ahora no acordarse, o no querer recordar. Es el recuerdo que se rechaza por poner de manifiesto que se halla en un callejón sin salida. Está en plena conversación o dialogo con unos asesinos, que únicamente pretenden la desaparición del Estado al cual no desean pertenecer.

Y eso es una exigencia sin concesión, puesto que es su propia razón de ser y existir. Y es más, de no llegarse a tal punto de concesión, el PNV está expectante para exigir esa autodeterminación del pueblo vasco que el sr. Rodríguez no se atreve a dar, ni puede dar. En ese callejón sin salida, no cabe marcha atrás, puesto que el remedio sería peor que la enfermedad. O se concede el todo, o no se logra nada, pero nada. Y la concesión de ese todo, pasa forzosamente por la rendición del Estado a los pies de otro estado, el vasco.
El error es inmenso, y el resultado puede ser catastrófico. Felipe González, Aznar, ya intentaron en Argel o en Suiza, poner un pie en ese callejón, sin embargo, supieron reaccionar a tiempo. El mismo F. González, días pasados ya lo gritaba, con todo fervor: “Con ETA solamente se puede lograr un pacto, la rendición total, incondicional, indefinida, con entrega de las armas”. Así de simple y así de claro. Lo que no sea eso, será una manifestación más, pero, en esta ocasión de cobardía, de apocamiento. Lo cual es tanto como decir que detrás de tanta palabra, de tanta referencia al dialogo, a la concordia, a la paz, a la no violencia, lo único que hay, en verdad, es un inmenso caudal de integrismo sin calibrar las reales consecuencias.
Resulta francamente lamentable, que España, los ciudadanos españoles, hayamos sido tan cobardes, un 14 –M, entregando las riendas del poder a un iluminnati que se siente tocado por un dedo, que no es el del divino, sino el del maligno. El único consuelo o esperanza se halla en que, surgido de la mentira y de la infamia, por la falsedad y la ignominia fenecerá. En el propio lodo del cenagal en que se ha metido, con OPAS, con concesiones, con entregas, con acciones liberticidas, con intervencionismos, con inseguridades jurídicas, con manipulaciones, y hasta con apropiaciones indebidas, perecerá. Ese lodazal no tiene suelo, y poco a poco, cuanto más se agite, cuanto más patalee, más se irá hundiendo.
Quizás todavía se esté a tiempo de dar un golpe de timón, y recordar que para Confucio; “Gobernar significa rectificar”.
Parménides.
