La Coctelera

LOS INCORRUPTIBLES

Ser un ignorante es para algunos una opción

1 Junio 2006

MENTIRA, ENGAÑO… CAOS.


“De lo que les quiero hablar es de la España real. De lo que es ahora. De lo que puede ser en el futuro. Este es un país que necesita nuevos modelos. Nuevas reglas institucionales. España es un país que no puede ser comprendido con viejos esquemas”.
Cuando se escuchan o leen estas palabras, en el boca y en el gesto del Presidente sr. Rodríguez, surgen tantaS dudas que no puede por menos que tener la esperanza que detrás de ellas debe existir todo un entramado intelectual, firme y convencido, para llegar a un final deseado y deseable. Sin embargo, a medida que se vuelve a revisar cada palabra, cada frase, y las confronta con los gestos y conductas posteriores, la conclusión es que todas ellas, palabras, actuaciones, tienen un fin, inconfesable, pero absolutamente previsible: Cambiarlo todo. Y tal deseo, se produce desde la más absoluta de las incógnitas en los métodos y huérfano de cualquier consulta popular acerca de las aspiraciones y necesidades ciudadanas. Si el Estatuto de Cataluña surgió desde la acción política sin ninguna reclamación popular, el Estatuto de Andalucía ha nacido en las mismas circunstancias, es decir, sin ningún clamor o reivindicación de los ciudadanos andaluces. No se trata de aspiraciones surgidas de la base, sino iniciadas y provocadas desde la altura, desde el propio gobierno. Un cambio que, en palabras del anacrónico Llamazares, se inició el 11 de marzo, es decir, el jueves de la infamia.
Si la España real y actual comenzó su recorrido un jueves infernal, empieza a ser clamor que los acontecimientos de aquel día, no fueron sino consecuencia de otras actuaciones anteriores, las cuales están desembocando en este mar de confusión y hueca palabrería. La España real, apareció escasamente en el discurso y debate del Estado de la Nación. La España real, de las subidas de las hipotecas, de las burbujas inmobiliarias, de los cayucos africanos, de los asaltos rumanos, de la subida de precios, de las escasas pensiones, del déficit comercial, de las instrucciones judiciales, de las detenciones ilegales, de las estafas multitudinarias, de los intervencionismos gubernamentales, de las crispaciones sociales, de las confrontaciones históricas, de las deficiencias educativas, de las deslocalizaciones industriales, de las confiscaciones exteriores… De esa España poco se hablo, y sí mucho de un pasado ya superado por mor de un accidente dramático. Como también de unos tiempos más que lejanos y de conductas más que olvidadas.
Como tampoco habló el sr. Rodríguez el pasado martes de ninguno de esos nuevo modelos que España necesita, según él. Como tampoco se refirió, ni explicitó ninguno de las nuevas reglas institucionales o los nuevos esquemas de interpretación de la España de hoy. El sr. Rodríguez, nos dejó una vez más nadando en la abundancia de palabras y rodeados de la total ambigüedad que le adorna. ¿A qué nuevas reglas institucionales se refería? ¿Debemos cruzarlos con los nuevos modelos? ¿Los nuevos esquemas de donde surgen, quien los crea? Preguntas que, lanzadas al aire, permiten repentizar una rápida respuesta. Todo esta predispuesto para convertir al sr. Rodríguez en el nuevo moisés que ha tomado la gran responsabilidad de conducir a los pueblos ibéricos hacia una nueva tierra de promisión. Quizás este sea el nuevo modelo que se nos ofrece para entender y comprender la nueva España que se avecina. Una nueva España en la cual las reglas institucionales se rijan por los esquemas surgidos desde el gobierno, verdadero y único modelo de convivencia ciudadana. Una nueva España, en donde quepan las 17 nuevas tribus diseñadas como nuevo modelo territorial configurado ya como un conglomerado federal. Ese es el nuevo orden que se nos anunció cuando el inicio de la legislatura, y al cual nos está encaminando el Presidente sr. Rodríguez, sin ningún tipo de consulta, ni ningún tipo de explicación.
En el Congreso, desde el silencio con el sr. Rajoy, que es tanto como decir ante Diez millones de votantes, dejó por sentado, una enésima vez más, que en primer lugar hay que ganar la paz, y luego dar entrada a la discusión política, y ello desde el respeto más absoluto a la democracia y a la legalidad. Se trata, a fin de cuentas, de una repetición, por activa y por pasiva, no solamente del Presidente, sino también de todo su entorno, desde Rubalcaba hasta Blanco. Eso sucedía a las horas de la tarde, y a la mañana siguiente, ya todo había cambiado. Ese cambio, ese proyecto de cambio iniciado el 11 M, seguía produciéndose con la cadencia marcada por las bravatas de ETA y sus representantes supuestamente políticos. Desde el mismo PSE, en el País Vasco se daba por sentado que era conveniente establecer una mesa de dialogo con el interlocutor necesario, o sea BATASUNA y su corte de aberztales, ese grupo de vascos de izquierdas que buscan la autodeterminación para Euskal Herria. Patxi Lopez, logrado el asentimiento de La Moncloa, avanza un paso, ante la presión de los etarras, las declaraciones de Otegi y las amenazas de Permach, pretendiendo justificar un ansia que rebosa toda prudencia y cordura. Añadiendo la coletilla matinal del sr. Rodríguez, al referirse, ya no a la paz, a la premisa de no violencia, para dar entrada a la política, sino aceptar que aun sin aquella es posible el dialogo político. Ya no hay necesidad de condena de la violencia, de entrega de las armas, de disolución de la banda terrorista, de manifestación expresa de rechazo de los actos violentos en cualquiera de sus formas, pues se ha dado un nuevo paso, consistente en anunciar la reunión con los representantes de la banda de asesinos y mirándoles a los ojos intentar convencerles que deben dejar de matar. O si se desea explicar en otras palabras; que empiecen a ser buenos chicos. Incomprensible tanto que se diga, como que se pretenda que se crea. Todo es una pura entelequia, todo es un gran absurdo, montado, planificado, proyectado no el 11 –M sino en el momento en que Carod Rovira se encuentra con Josu Ternera en Perpiñá, con su continuidad en el jueves de la infamia, para luego alcanzar el Estatuto de Cataluña, y ahora llegar a un descarado arrinconamiento de la Transición y de la Constitución de 1978, pasando por el aplastamiento político, mediático y social de toda oposición. Las palabras cambian con el escudo de que no deben ser interpretadas de forma absoluta. Sin embargo, ya no se trata simplemente de las concesiones verbales hechas por el Presidente a los grupos nacionalistas vascos, sino de la absoluta desconsideración hacia una oposición que, en esta ocasión, está actuando con una lealtad que no tiene correspondencia. No hay necesidad de abrir ningún dialogo, ninguna mesa de dialogo supuestamente no político, para exigir a Batasuna¸ ahora llamada izquierda abertzale, que cumpla con los principios democráticos. Una vez más, la ambigüedad fluye por boca del sr. Rodríguez, utilizando términos que no vienen a significar nada concreto, ni específico. Utilizando un concepto al cual acude con suma frecuencia, el sr. Rodríguez no explicita ninguna intención, ninguna metodología, ninguna planificación, ninguna idea. Si las tiene se las guarda, y si no las tiene, se le imponen por tercero. Y mientras tanto se alude a esa exigencia no política, con miradas o sin miradas a los ojos, otros miembros del Gobierno, se aferran a términos jurídicos para solicitar de la institución de la Justicia, la aplicación de la ley de conformidad con las necesidades del Gobierno. Esa debe ser una de las nuevas exigencias institucionales, solicitadas como imprescindibles para la nueva España de hoy: Que la Justicia se aplique sin molestar al Ejecutivo, ni trastocar sus planes.
Todo es válido, si se atempera al fin. Ahora bien, la mentira abierta el 11 –M, el engaño instaurado desde el debate de investidura, nos está conduciendo al caos, con una caída libre por el precipicio de la incompetencia. Es imparable ese recorrido que comenzó cuando los españoles concedieron al sr. Rodríguez una Legislatura, y en la mitad de ella, ha abierto tantas vías de agua, que difícilmente cabe evitar el hundimiento de la nave, el naufragio del proyecto, sino es con un certero y contundente cambio de rumbo y con toda la marinería achicando agua.
El sr. Presidente, debe consultar al pueblo español, sobre tema tan trascendente como la integridad y configuración territorial de la Nación española, sobre el tratamiento a dar a la cuestión vasca, sobre la transformación del régimen constitucional de 1978 y sobre el sistema político surgido de dicha Constitución. Resulta absolutamente imprescindible que se abra un nuevo período electoral, en el cual se ofrezcan todas la alternativas que se entiendan necesarias, y que, con el debate imprescindible, y las explicaciones más esclarecedoras, se de la palabra a todo español mayor de edad que desee expresarla, no solamente mediante el voto en la urna, sino mediante la palabra, en forma verbal o escrita. El español debe ser escuchado, en forma imperiosa y en las actuales circunstancias, para que el proceso o los procesos iniciados gocen de la verdadera legitimidad nacional. No es suficiente con un apoyo de las Cortes, puesto que nadie puede exigir que los unos vayan contra si mismos, amen de que, el entramado político y de partido, es tan intenso, que todos se deben a la jerarquía, y a ella solamente rinden cuentas, junto con los clientelismos a los mecenas de cada Partido. Las cuestiones que se están planteando son de demasiada trascendencia para dejarlas en mano solamente de los políticos. Es preciso que se abra la verdadera vía, el verdadero talante democrático tan manido y tan llevado, a fin de lograr una verdadera legitimación democrática.
Y esa exigencia debe ser asumida, en primer lugar por el sr. Rajoy y su partido. Si el P. Popular, retira su apoyo a ese proceso iniciado por el Partido Socialista, si no presta su conformidad al Estatuto de Cataluña, si rechaza el proyecto estatutario andaluz, el sr. Presidente está actuando gubernamental y políticamente de espaldas a Diez millones de votantes, como mínimo. Y con ello está conduciendo al país a ese precipicio del caos, por la incompetencia y el menosprecio ciudadano. Si efectivamente, el sr. Rodríguez actúa de buena fe, con la consideración y análisis de todas circunstancias, con sosiego, con naturalidad, con reflexión y perspectiva de las cosas, meditándolas no puede por menos que buscar el mayor consenso nacional, popular, a su conducta política y gubernamental. Si las ofertas, las opciones explicadas desde el Partido Socialista, son asumidas, son aceptadas por los españoles en las urnas, su éxito sería absoluto, y su capacidad de actuación indefinida. Sin embargo, si ello no fuese así, el beneficio producido a la Nación española merecería de todo el reconocimiento de la Historia a su actuación, pues, habría evitado a ésta un período de sufrimiento y de confrontación indescriptible, al no dirigir su política en contra de los deseos de su nación, de su pueblo. En ambas circunstancias, el sr. Rodríguez Zapatero actuaría no como un simple político con ansía de poder, sino recorriendo la senda de un verdadero estadista. Este sí sería un buen modelo a seguir.
La meditación se impone, a fin de que la mentira reiterada dé paso a la veracidad plena. Aunque, son tantas las ocasiones en que todo cambia para su único provecho, que llega a creerse que todo esto es una gran impostura, puesto que ETA puede escuchar que con el sr. Rodríguez y sus gestos algún día puede alcanzar sus objetivos, permitiendo que el socialismo vuelva a gobernar España, como sucedió merced al 11 – M. Sin embargo, si ello no sucede, con el P. Popular, no le cabe la menor duda que nunca, nunca, alcanzara la Euskal Herria deseada.
Igual este razonamiento, este diálogo, es el que se va producir en la mesa de negociación no política entre Patxi Lopez y el Otegi y compañía: Con nosotros, amigo Arnaldo, lo podéis conseguir, con el facha de Rajoy, nunca lo conseguiréis. Medítalo con sosiego, con naturalidad, con perspectiva.
Estos son los principios democráticos de los cuales va a exigir su cumplimiento: Que le otorguen el poder a cualquier precio, y cueste lo que cueste. Y este no es el modelo que España necesita.
Parménides.

servido por sal-udos 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

javier

javier dijo

Mucho tomate has puesto sobre la mesa y siendo tomate político es difícil saber por donde empezar.

De acuerdo contigo en que las cosas no están nada bien. Pero están como quieren los que ahora mandan.

Ya se verá si consiguen una nueva legislatura. Entonces habrán tenido razón. Ese es el dilema.

2 Junio 2006 | 06:57 PM

Don Pelayo

Don Pelayo dijo

Ganar unas elecciones te legitimaza para gobernar según el sentir de una mayoría; en democracia también es justo el uso de la critica y de la censura.
Tener razón o no tener es una cuestión moral y no siempre los que gobiernan son individuos virtuosos.

3 Junio 2006 | 06:44 PM

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de sal-udos

LOS INCORRUPTIBLES

ver perfil »
contacto »
-No creo en los fantasmas, ni en los fantásticos, ni en los fanáticos, ni en las hadas madrinas. Detrás de todos ellos hay siempre un aguijón envenenado. -Los rojos que apostaron por Stalin lo hicieron por un asesino y los fachas que lo hicieron por Hitler, también. -Hay una crisis global, pero el caos, la destrucción de trabajo -El doble que la media de la UE-, es causa directa e imputable a nuestros gobernantes. Y se debe en gran parte a los desmadres políticos y económicos que están generando y que pagamos injustamente los ciudadanos. -Hacer las cosas por amor, ser tu mismo, no surrender

Categorías

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera