Apariciones.
Resulta francamente insoportable que, un hombre ya absolutamente obsoleto, anacrónico, como el Santiago Carrillo, de tan turbio pasado, como inaudito presente, nos salga ahora con que en España se pretende buscar el asesinato, la extorsión, incluso la incitación a la muerte de Zapatero. Este hombre, minusculo, de expresión retorcida, nunca abre la boca para la esperanza, sino para el insulto y la maledicencia. Este hombre, amigo intimo del tirano Ceacescu, y su esposa Elena, que durante años le alimento en su infausta Rumania, solamente recuerda aquello que le conviene, nunca aquello que le recuerdan. Memoria histórica para todo, y, quizas mucho mejor, alzheimer histórico para la nada. Dos personajes, Carrillo y Arzallus, que incitan tanto al menosprecio, como sus frases destilan haci millones de españoles, que no pensamos como ellos. Y todos los que asi hacemos, recibimos el insulto de ser considerados, cuando menos, tontos. Nadie, que yo sepa, pretender que desaparezca el sr. Zapatero, sencillamente, lo que sí se desea es que se vaya, que no siga conduciendo a este país hacia no se sabe qué precipio. Todo esta roto, todo esta manoseado. Nada esta en pie, y sin embargo, el se sostiene. Zapatero, Carrillo y el propio Arzallus. Mientras el primero, nos intenta encantar con sus cantos de sirena esperanzada, el Carrillo escupe su bilis, y el Arzallus, nos insufla su desprecio a todo lo español. ¿Hasta cuando?
epafrodito

Roman Piña dijo
Parece mentira que haya alguien sin moralidad alguna que sea capaz de llamar a sus semejantes, hombre minusculo de expresión retorcida, aprende un poco de caridad cristiana.
4 Julio 2006 | 11:46 AM