EDUCANDO PARA LA MEDIOCRIDAD
Que los escolares españoles estudien el Reino Visigodo, Egipto, Mesopotamia, Grecia, el mapa político de España, Bizancio, la Reconquista, el espacio geográfico español, el Lazarillo de Tormes, el Quijote, el teatro de Lope de Vega o el de Calderón de la Barca, Bécquer, Galdós, Clarín, Rubén Darío, Unamuno, la Generación del 27, etc. dependerá de que cada una de las comunidades autónomas decidan o no introducir estos contenidos en sus planes de estudio. El Gobierno ha suprimido contenidos que hasta ahora había fijado como obligatorios. Lo que sí tendrán que estudiar obligatoriamente los escolares españoles será el Islam.
Así lo ha acordado esta mañana el Consejo Escolar, junto con el refrendo a la implantación obligatoria de la famosa Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, y la declaración de la no necesaridad de que la autoridad sea una de las improntas que distingan al profesor.
Cuando se contemplan tales decisiones, adoptadas desde la aritmética, y no desde la razón, se evidencia que este país está autodestruyéndose ante la mirada de sus propios individuos. Ya no se trata de establecer unos niveles mínimos de concordia, un común denominador exiguo, sino de dejar al libre albedrio de las partes lo que corresponde y pertenece por sí mismo al todo. Por ello, atreverse a anunciar que España, como nación, lleva camino de su desaparición, si el mismo pueblo no lo remedia, no es dramatizar, ni entrar en la tragedia, sino, simplemente, exponer lo que cada día parece más evidente; que nuestro gobierno, con su presidente a la cabeza, no desea seguir viviendo en una nación llamada España.
Cuando se oye a la Ministra de Educación, hablar de valores, de reconocimiento de roles, de imposiciones, de amenazas, so rostro, sin sonrisa, aparece como la imagen plástica del sectarismo, del adoctrinamiento, de la mano del adocenamiento y la mediocridad nacional.
Pretender que los habitantes de este país se sientan sus ciudadanos sin conocer su historia, su geografía, sus literatos, sus prohombres de ciencia, es pura entelequia. No se puede amar lo que no se conoce, y menos aquello que se le esconde en su misma esencia. Es absolutamente lamentable que las ansias de adoctrinamiento de unos gobernantes supuestamente liberales, demócratas, permitan la amenaza del ostracismo escolar por objetar en contra de ese pretendido adoctrinamiento, y en contraposición, reconozcan el derecho a pasar de curso, incluso con la mitad de asignaturas del anterior suspendidas. Cabe preguntarse qué clase de ciudadanos desean para este país, si todo queda al albur de unos políticos que ni aman, ni sienten, ni tan siquiera reconocen la existencia de un país al cual no desean pertenecer.
Esa es la clase de enseñanza que el Ministerio de Educación está implantando en todo el país, con la participación inestimable de la progresía, mediocre, pazguata y gris. Ese el mundo que desea el gobierno socialista, un mundo gris, donde nadie sobresalga, donde todos sean iguales pero por el nivel bajo, donde solamente impere la consecución de un bienestar personal, sin puntos de unión, sin ningún lazo de conexión entre los ciudadanos. Ni tan siquiera la lengua castellana lleva camino de perpetuarse, empero las decenas de Institutos Cervantes que los Reyes vienen inaugurando, con la subsiguiente cola de cargos excelentemente retribuidos.
Si se desconoce la geografía nacional, si se desecha la lengua nacional, si se olvida la historia nacional, uno se pregunta qué valor nacional puede existir en unos ciudadanos que solamente sentirán y conocerán la historia, la geografía, la lengua de su propio pueblo o comunidad. Es el rechazo completo, integro, de la herencia cultural que adorna a España desde antes, incluso, de su existencia como nación; sus raíces romanas y cristianas.
Sacar de los textos el período visigodo, saltar por encima de la Reconquista, eliminar cualquier referencia a la configuración como Estado realizada por los Reyes Católicos, es permitir que las partes, las Comunidades, se alejen más del conjunto, del todo, de la nación. Es la balcanización anunciada desde hace años, la cual, paso a paso, se va implantando desde el gobierno socialista y desde las filas pseudo progresistas, con el beneplácito de algunos mentecatos que buscan el negocio a toda costa.
Son tantos los indicios de la búsqueda de tal implantación, que no resulta nada extraño que el Consejo Escolar, no nacional, sino de España, se avenga a emitir un informe sobre la totalidad de las lenguas oficiales en el Estado¸ siendo así que, según la Constitución, en ese Estado solamente existe una lengua oficial, con el deber general de conocerla, la castellana. Mientras tanto los ciudadanos de Cataluña, y pronto los de Baleares, deben acudir a sus Tribunales Superiores respectivos si desean ver reconocido su derecho a que sus hijos reciban enseñanza en castellano. En cambio los musulmanes, los árabes, no tendrán problema alguno.
El Consejo Escolar de España, ve con buenos ojos que Arabia Saudí construya madrasas en donde la teocracia saudí pueda propagar el fundamentalismo de la yihad, sin inconveniente alguno por el hecho que los Derechos Humanos sean un sueño inalcanzable para sus súbditos. Es decir, el gobierno socialista, pretende que todos los alumnos de este país estudien una asignatura denominada Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, pero no tiene empacho alguno en favorecer escuelas surgidas de países en los cuales tales derechos brillan completamente por su ausencia, en donde la discriminación por sexos es lo más normal, en donde la mujer es considerada casi un objeto, y en donde la democracia, la separación de poderes, la libertad religiosa o de expresión, o de reunión, son conceptos completamente ajenos a la vida ordinaria de sus ciudadanos. Es todo un síntoma que el Islam sea un período histórico que sí se incluirá como obligatorio para los alumnos. En los colegios han desaparecido todos los símbolos de la religión católica, sin embargo, el Consejo Escolar no ve obstáculo alguno a que el chador, el velo islámico, pueda ser usado por las alumnas musulmanas. Para los gobernantes socialistas y los laicistas aventajados, tal velo no es un símbolo religioso, sino un elemento cultural.
Es tal la hipocresía, la esquizofrenia de nuestros gobernantes que produce arcadas intelectuales el intentar comprenderla. Uno llega a cavilar que el día menos pensado, aparecerá una alumna musulmana con el elemento distintivo denominado burka, para escuchar quién fue Almanzor, y cuáles fueron sus andanzas por las tierras de unos malhadados cristianos que asaltaban sus posesiones tan fácilmente conquistadas, merced a la traición de unos innobles godos. Por descontado que el profesor progresista la pondrá como ejemplo de la real vigencia en el centro de la alianza de civilizaciones.
Y es que el fin para el socialismo que nos gobierna, justifica todos los medios, incluso la mentira, la felonía, y, andando el tiempo, la traición. Y mientras ello va aconteciendo, el Ministerio de Educación se opone a que los libros de texto sean gratuitos, según una Ley de su colega de Cultura, a que el Estado invierta Mil millones de Euros en Educación Infantil, según rezaba su programa electoral, o a que sea legal que las Comunidades no socialistas fijen de común acuerdo unos niveles mínimos de conocimiento de las Humanidades.
No se puede tener la absoluta seguridad de que la asignatura de marras sea el bálsamo que impregne todo el currículo escolar, ante la férrea oposición de algunos miles de padres, lo que si se tiene la total convicción es que, si este pueblo no lo remedia, España como nación será tan mediocre como lo serán sus ciudadanos – alumnos surgidos de una LOGSE que ha establecido la igualdad por la base, por el gris, por la vulgaridad, y no por la excelencia o la calidad.
Y ello por obra y gracia de un montón de mediocres, que, a duras penas, en su caso, durante algunos años se pasearon por alguna facultad universitaria. Aunque, según parece, la universidad no entró en ellos.
Parménides



missdelirio dijo
Pues no. no me interesa. Porque, como siempre, no habla de educación, si no de rojos malos y rompepatrias. Ya sabéis, si habéis leido mi blog, lo que pienso del tema. Así que si queréis saber más de mí, allí nos vemos. Y si no, pues mejor.
Si sois educados, hablaremos de educación. Si no lo sois, no hablaremos.
Y que quede claro que este comentario no rompe para nada mi intención de no volver a escribir aquí. Vosotros me habéis llamado y yo he venido. Ya tenéis mi respuesta. Y no habrá ninguna más.
28 Junio 2007 | 09:35 PM