ANTI AMERICANISMO FACILÓN

En ocasiones las palabras tienen más valor que su propio peso. Y los lugares en los cuales se pronuncian incrementan tal valor. Estrasburgo, en plena Alsacia, ha pasado de unas manos a otras, durante siglos; alemanas, francesas. Ahora, el Puente de Europa que une aquella ciudad francesa con la alemana Kehl, ha sido elegido como lugar de reunión para celebrar el 60º aniversario de una organización militar, la OTAN, que con la caída del muro de Berlín, del telón de acero, ha perdido mucha de su razón de ser. Por todo ello, cuando Obama ha aludido en ese foro al anti americanismo facilón ha mentado la soga en casa del ahorcado. No cabe duda que existe mucho anti imperialismo en la Europa caduca que nos ha tocado vivir. Y la razón de tal posicionamiento anti yanqui, es un insulto a la historia no solamente europea, sino mundial. Acontecimientos como las Guerras Mundiales no pueden quedar en modo alguno en el olvido, ni de los ingleses, ni de los franceses, ni de los europeos en general. Si la USA de Roosevelt, no hubiese optado por atender las reiteradas peticiones de Churchill, entrando en la guerra contra el nazismo, la vieja Europa sería muy diferente. Como igualmente lo sería, si no hubiese intervenido decisivamente en la guerra en los Balcanes. Los EE. UU. de América, quiérase o no, son los verdaderos guardianes de la libertad en todo el mundo. Y cuando Europa tiene problemas en su cuarto trastero, acude rauda a América para que se los solucione. Por ello, se puede estar o no de acuerdo con las distintas políticas norteamericanas, pero lo que no puede es menospreciarse la función que han desarrollado y desarrollan en defensa de la libertad, de la democracia y de los derechos humanos en el mundo.
Cuando se escuchan las palabras del Presidente Obama, se recuerda
inmediatamente la figura del actual Presidente R. Zapatero, sentado, viendo pasar la bandera de los EE.UU. Su quietud no fue una defensa de los derechos humanos del pueblo iraquí, ni el rechazo a una guerra que todavía perdura, ni el repudio del uso de la fuerza como medio de defensa ante el ataque. En realidad, no fue nada de todo ello. Fue un insulto al ciudadano de Iowa, que se levanta todas las mañanas y, antes de desayunar sus huevos con bacón, iza la bandera de las barras y estrellas, recuerda a los soldados muertos en campos de Normandía, Kosovo, Irak o Corea, mientras silabea el Dios salve a América. Es un ciudadano corriente, que ama a su país, a su tierra, a su bandera, a su himno, que está orgulloso de su trabajo, de la corta historia de su nación; que sonríe cuando le recuerdan a Washington, a Jefferson, a Franklin, a Edison, a todos esos hombres y mujeres que lograron hacer valer los derechos del pueblo por encima de cualesquiera otros poderes. Hombres y mujeres que, en la actualidad están dando su vida en una guerra que, efectivamente, ellos no eligieron ni provocaron. Cabe preguntarse qué país con un mínimo sentido del orgullo patriota no responde con todo su poder a un ataque tan terrible como el 11-S. Con las llamadas torres gemelas cayeron millones de toneladas, y murieron miles de ciudadanos, pero no se desdibujo en la conciencia de los norteamericanos ni un tomín de su sentido de la libertad, de la democracia y de la defensa de sus derechos y sentimientos como pueblo. Quizás los españoles debiéramos haber tomado ejemplo un 11-M, y en lugar de echar las culpas al gobierno de turno, haber dado la respuesta de un pueblo patriota, amante de sus derechos y libertades. Sin embargo, también ese día dimos la culpa a los EE. UU. y su guerra de Irak. Y todavía colea. Aún el gobierno y partido socialista cuando se siente apurado, cuando se le acorrala por sus incompetencias, alude a Irak, a la foto de la Azores, como si hubiese habido un solo protagonista, Aznar. También estaba allí la USA de Bush, que es tanto como decir la de Obama.
La diferencia está en que, antes R. Zapatero no se levantaba ante la bandera de Bush, y ahora, pierde el sentido por un apretón de manos con foto, con quién también representa la bandera a la cual menosprecio. Es la misma nación, la misma bandera, el mismo himno. Lo que no son iguales, son las migajas a las cuales aspira el Presidente R. Zapatero. Se supone que son migajas progresistas. Eso se supone.
Anónimo Veneciano

Ramsés .... dijo
Mira, hay algo que parece que, o nadie recuerda o mejor, que nadie quiere recordar y ellos sabrán los motivos, pero, tanto la primera como la segunda guerra mundial se decidieron a favor de las libertades y contra los regimenes totalitarios en el momento EN QUE LOS NORTEAMERICANOS SE APUNTARON A LA GUERRA.
NI MAS NI MENOS.
La segunda, que nos queda mas cerca, SI NO HUBIERAN ENTRADO......UFFFFFFFFFFFFF....
Pero para todos estos "neo-progres" ESO NO CUENTA.
Como tampoco cuenta el que, salvo si se habla de ellos mismos, UNA COSA SON LOS CIUDADANOS DE TAL O CUAL PAÍS, Y OTRA MUY DISTINTA SUS POLITICOS Y SUS GOBERNANTES.
Salud.
5 Abril 2009 | 04:54 AM