COPA DE ESPAÑA PARA ANTIESPAÑOLES

Comienzo este comentario cuando todavía faltan algunas horas para que suene el himno de este país, en el momento de la entrada en el palco de S. M. el Rey de España. Obviamente no se sabe qué va a suceder, ni con el resultado final, ni con el acceso de S.M. el Rey, ni con el comportamiento de los espectadores, ni con la elevación del volumen de la música que surja por los altavoces del estadio del Mestalla. Lo cierto es que por parte de grupos y asociaciones independentistas, anti españolas, pro catalanistas y pro vascas, se ha ido caldeando el ambiente promoviendo una demostración pública de rechazo al himno, a la bandera, a la nación española en su conjunto. Y ello aprovechando un acontecimiento deportivo de tanta raigambre como la hoy llamada Copa del Rey, Copa de España y antes Copa del Generalísimo. Es decir, un partido de futbol jugado en territorio español, bajo los auspicios de la Corona española, organizado por la Federación Española de Fútbol, con árbitro perteneciente al Colegio Andaluz, español en consecuencia, y bajo el sol o la luna, mejor dicho, de la capital levantina. Los dos equipos han alcanzado esta final después de apear de la competición a diferentes equipos de distintas ligas, pertenecientes a poblaciones o ciudades también españolas. Es decir, que Barça y Atleti, con sus aficiones correspondientes, han triunfado alcanzando la final, sin que se haya escuchado ningún lamento, queja o protesta por su devenir deportivo durante toda la competición. Ahora, llegados a la final, se pretende convertir un evento deportivo, en un acto de reivindicación libertaria, independentista, separatista o anti española. No se alcanza a comprender por qué juegan, compiten, se enfrentan tales aficiones, tales clubes, en una competición en la cual se rechaza al patrocinador y al patrocinio. Si tan mal se sienten en la casa del futbol español, no es obligatoria su presencia, pueden, voluntariamente, desalojarla sin que nadie les recrimine su conducta. En caso de no hacerlo, no se comprende por qué motivos se pretenden iniciar y acabar campañas en deshonra del propietario de esa casa, con menosprecio de sus símbolos. Como tampoco se comprende que señores diputados electos para la Cámara en la cual radica la soberanía popular de la Nación, se laven las manos cual Pilatos, rechazando contestar y dar su opinión acerca de la conducta o de las bravatas e incentivaciones de menosprecio a la Corona, al himno y a la bandera en la casa del futbol español. Es una demostración más de que este país está en manos de gentes, de personas que ni lo quieren ni desean vivir en él. Mal se puede entender que sean ellos, diputados y ministros, los que hagan cuanto esté en su mano para que el ciudadano español viva mejor, más libremente, más dignamente y con más seguridad.
Este es el preludio de un partido de fútbol a cuyo final el Rey, el Borbón cuya fotografía queman, el Borbón del cual se grita su muerte, el Borbón que proclama que hablando se entiende la gente, el Borbón más republicano que ha reinado en las Castillas, hará entrega de su Copa, de la Copa de España al vencedor. Lo sorprendente será que ese vencedor la paseará por todo el estadio, y sus seguidores la corearán, sin haber leído que en su pie estará escrito Copa de España 2008-2009. Y, con toda seguridad, en muchas ciudades españolas miles de aficionados saldrán con sus vehículos, haciendo sonar sus cláxones ininterrumpidamente, con banderas separatistas, y gritos de independencia, recorrerán calles y plazas españolas. En alguna manera posiblemente se creerán que han ganado la batalla al invasor, colonizador y explotador. O al menos de esos presumirán en su ingenuidad.
En fin, mañana continuaremos.
Anónimo Veneciano