SUENEN CLARINES Y TROMPETAS

Estamos acostumbrados, de un tiempo a esta parte, a desayunarnos con frases de un impacto mediático fuera de todo orden. Semeja que los políticos, sean del color que sean, amanecen cada mañana con unos aires insuflados de sapiencia, de visión ultra sensorial, parapsicológicos o, incluso, providencialistas. Todo es posible en las mañana de esta España que nos ha correspondido sobrellevar. Desde oír que los brotes verdes, los manidos brotes verdes son de marihuana, hasta que el ser vivo de 13 semanas de gestación no es de la especie humana. Dejando de lado los insultos, las bravatas, las bravuconadas implícitas en las arengas que, en este pesado y farragoso periodo electoral, se prodigan con esplendidez desde ambos lados de la calzada electoral. Y ante el cúmulo de información que se va recibiendo, se tiene la sensación que uno se halla ante una gran carrera en la cual el ganador será aquel que suelte la mayor, la más profunda, la más grotesca de las perogrulladas. Estas, unas veces surgen de la ignorancia, otras de algún lapsus, otras de la estupidez, pero la que se lleva la palma son aquellas que se dan como nacidas de la adivinación del futuro, del ejercicio de la función de profeta. Es entonces cuando el actor o actora, se adorna no solo con la frase, con la muleta de la palabra, sino con el acervo de un caudal de conocimientos que surge de su saco completamente vacío. Y, en tales circunstancias se halla la actual Secretaria de Organización del partido socialista, Leire Pajin, de ese partido socialista que ha traspasado el puente del desprecio a todo lo norteamericano, para cruzar hacia la orilla del amor entusiasta a todo lo estadounidense. Es tanto el amor que están sintiendo hacia el Presidente afroamericano, que hasta se permiten cambiarle el nombre para referirse a él como Baracka Obama. Es idolatría, es adoración, es veneración hacia la figura del Presidente demócrata. Y tal amor ha llegado a extremos próximos al fanatismo en boca de la Secretaria socialista cuando se atreve a equipararlo con su otro dios, el Presidente R. Zapatero. La coincidencia, Presidente de la U. E. y de EE.UU., en las figuras de R. Zapatero y B. Obama, llega a ser tildada de hecho histórico para el planeta. Se asegura que, después de decir tal memez, la Sra. Pajin, levitó por encima de la tarima. Es como si vaya a coincidir en el tiempo Júpiter y Saturno, eclipsando al mismo tiempo a Venus, ante la admiración pasmosa de todo el planeta y el Universo entero. Y, acto seguido, se permite equidistar las políticas de uno y otro bajo el común denominador del manido progresismo de izquierdas. EE.UU. en donde ser comunista es delito, en donde ser de izquierdas es un insulto a la nación, en donde incluso el no ser creyente es anti americano, ese es el país al cual va a guiar de la mano, según la Sra. Pajin, su idealizado R. Zapatero. Es la mejor de las demostraciones que España está gobernada, regida por unos seres ignorantes del todo y sabios de la nada. Una gran fanfarria les acompaña en todos sus actos, mientras los ciudadanos se quedan embobados dando la impresión de que están dispuestos a tragárselo todo. Las mismas políticas, dijo, y según parece, los mismos fracasos. La G.M. en quiebra, empero los 110.000 millones de dólares del tesoro público volcados por la Administración Obama. Eso sí, toda la prensa norteamericana babea ante el presidente afroamericano con los más altos niveles de popularidad y aceptación desde los tiempos de Kennedy. Y ya hay voces escritas, como en el Washington Post que aluden a la necesidad de que alguien haga despertar a ese país de su postura acrítica. Y en el nuestro que se de respuesta a la esparcida sensación de que todos somos lelos. No es concebible que dirigentes políticos digan tales memeces y todavía haya quiénes les aplaudan. No se trata de inteligencia, de capacidad intelectual, de preparación ilustrada, se trata, simple y llanamente, de dignidad personal, social si se quiere. España, los españoles no se merecen unos dirigentes que no solamente les mientan con las cifras del paro, sino que se crean tan endiosados, tan ensoberbecidos como para sentirse como los grandes galácticos del universo. De seguir por tal derrotero, sin duda alguna, un día llegará en que sonarán clarines y trompetas, como si hubiese llegado la Parusía, y aparecerá en el horizonte, rodeado de hados y estrellas, el gran hombre de la ceja, ubicado en un trozo de marfil reciclado, y a su derecha la más insigne de sus profetas, la Pajin. Y si no..., al tiempo. A no ser que venga alguien de afuera y nos lo remedie. Igual resulta que es un afroamericano.
Anónimo Veneciano
sal-udos dijo
EFECTOS DE LOS "BROTES VERDES" DE LA MARIHUANA.-
Efectos inmediatos de la marihuana (varían):
Unas veces hay euforia e irrealidad; otras veces dificultades de atención y temores.
Luego se altera la percepción sensorial; aparece un exceso de sensibilidad y sugestionabilidad que produce altibajos y cambios de humor. La marihuana disminuye el control afectivo con pérdida de dominio propio. Perturba el cerebro originando una situación de risa tonta con la mirada perdida, fantasías, desorientación, incluso alucinaciones.
Más adelante aparece la dejadez, indiferencia, pasotismo, pérdida de energía para moverse, falta de ilusión y de motivación, que invita a tomar de nuevo la droga.
4 Junio 2009 | 02:50 PM