DE TRAJES Y DE BURROS

"El mundo no ha cambiado por la política, sino por la técnica", nos dejó escrito el autor "Proceso por la sombra de un burro", Friedrich Dürrenmatt. Un proceso que desde el absurdo de la discusión entre un dentista y un asnero sobre la sombra de un burro, deriva hacía implicaciones económicas, filosóficas, políticas y sociales. Y algún paralelismo guarda la astracanada de un proceso sobre la trascendencia de una sombra burral, con el que se avecina sobre la dádiva de unos trajes a un político de enorme calado electoral en su autonomía.
Evidentemente, el alcance o efecto mediático que están teniendo los ya famosos trajes presidenciales, están en total contradicción con el calado o importancia de los hechos. Recibir el regalo de unos trajes, sin dar nada a cambio, sin contraprestación alguna, sin merced administrativa a la reciproca no parece un hecho, en si mismo considerado, que pueda merecer tantos ríos de tinta, tantas tertulias o tantas refriegas dialécticas.
Meditados los hechos, sin comparación con el caso de las anchoas cántabras, algo parece que ha fallado o se ha manejado deficientemente en todo ese asunto. Recibir un regalo, navideño o no, es de lo más habitual entre los políticos. Desde la caja de bombones destinados a la esposa, hasta la caja de Moët Chandon, para la noche vieja, no parece haber merecido de ninguna atención especial. Por no referirse al pequeño detalle que suele recibir la esposa del político de turno asistente a la inauguración de una nueva boutique de Lladró o Nadal, por ejemplo. Ninguna duda acerca de que tal hecho se produce por ser vos quien sois, y no por su bella cara. De ahí que, no se comprende en demasía que el político implicado en ese ya famoso cohecho pasivo, no haya encontrado mejor medio de defensa que la afirmación indemostrada de su abono en efectivo. De una exégesis del artículo aplicado por el Juez instructor se desprende que el hecho es punible no en sí mismo, sino por razón del cargo de quién lo recibe. O sea, que, quien da el regalo al político con motivo de ser Presidente, no delinque, pero sí éste que lo recibe, incluso sin saber a ciencia cierta que ello se produce por ser Presidente, y no en razón de un simple amigo, ser humano vivo, sin más condición que una relación de amistad. Se puede preguntar donde se halla el dolo de tal conducta, si en quién es receptor de detalle, sea el que sea, o en aquel que lo entrega con la velada intencionalidad de optar, en algún momento, a la devolución del favor en forma de prebenda o concesión o consideración o atención político administrativa.
Si es así, el delito surge del dador, no del receptor, pues éste en nada puede conocer las intenciones de aquel. E incluso puede ser absolutamente ajeno a ellas, y, a mayor abundamiento, desconocer a la persona que se ha dignado remitirle esa caja de champan francés. Entiendo que tal razonamiento no puede ser obviado por un Juzgador que, de principio ha establecido que se trata de un regalo de Orange Market, pagado a Milano, por ser Francesc Camps quién es desde hace ya varias legislaturas. Pero tal circunstancia debería figurar como probada, y no simplemente presumida por parte del Juez instructor. Por todo ello, a la vista de la simplicidad de los hechos y de la complejidad de sus inauditas consecuencias, alguien no se ha parado a analizar la situación, en el bando político, para dar con la etiología acertada para fijar la posología pertinente. Y ahora, puede iniciarse una senda que, perdurable durante años, juicio tras juicio, recurso tras recurso, convierta al banquillo como lo que siempre es para el inocente, la peor de las condenas. Y mientras ello sucede, mientras se discute sobre la sombra del burro de marras, el desgaste político puede ser de mayor calado que la misma pena o condena por la conducta. Y una vez más, en este caso sobre el techo del Partido Popular, la justicia, en minúscula, es objeto de utilización y abuso por parte de la política, también en minúscula. Al finalizar viene a la mente aquella parcial sentencia del Juez Bacigalupo en la cual condenó a su colega magistrado Gomez de Liaño, no por un delito cometido de prevaricación, sino por una afirmada y nunca probada intención de prevaricar. En el caso comentado, y según el propio texto judicial, por no haber ni sombra de burro ha habido. Lo que sí puede haber es proceso, largo, largo proceso.
Anónimo Veneciano

ruedademolino dijo
Me causa una cierta envidia comprobar una y otra vez lo bien que escribe.
Sin embargo creo detectar, ( y puede ser imaginación mía ), una cierta falta de "profundidad" en el análisis sobre el hecho que se analiza. No se si sé explicarme bien; Usted por supuesto que se explica magníficamente bien...... pero me parece a mí que se queda en la parte "superficial" del tema.
Por ejemplo: Es de dominio público que TODOS LOS PERSONAJES PÚBLICOS, pertenezcan o nó a la política, reciben mas o menos regalos "por ser quienes son".
Sin desmerecer en absoluto la procedencia comparativa con "La sombra del burro", hoy en día, ya se ha visto y publicado hasta la saciedad la increible TORPEZA con que un personaje como el señor Camps ha manejado este asunto que le atañe tan directamente...... PERO ES QUE LOS DIRIJENTES ACTUALES DEL PARTIDO POPULAR YA NOS HAN DEMOSTRADO REITERADAMENTE HASTA QUÉ EXTREMOS LLEGA SU TORPEZA Y PACATERÍA.
Lo que yo echo de menos, ( tal vez por mi incapacidad para escribirlo adecuadamente); es un análisis serio de "porqué un hecho tan nimio y generalizado como este ha tenido tan desproporcionada repercusión".
Hasta donde me llega la memoria o mis conocimientos fué con ocasión del hundimiento del Prestige, que la actual cúpula psoeista "descubrió" los incontables beneficios electorales que podia sacar "explotando mediáticamente" errores y corrupciones del PP. Descubrimiento que alcanzó su máxima cuota de "beneficios electorales" en las elecciones generales de 2004... y siguió con las autonómicas de Baleares etc.,etc.
En fín, es una modesta opinión de un español que se sabe y se siente HUERFANO porque ese mínimo rayo de esperanza que "queríamos creer" que sería UPyD de Rosa Díez, al parecer, está resultando otro fiasco más.
Respetuosos saludos
10 Julio 2009 | 01:58 PM