La Coctelera

Moon

Ser un ignorante es para algunos una opción

5 Octubre 2009

EL DERECHO DE IRSE


 

 En el periódico El Mundo de ayer domingo se insertaron dos imágenes de la misma mujer, la testigo que se presentó ante el Juez Gomez Bermúdez, con el burka, para luego acusar a sus detractores de ignorantes e incultos. La visión de ambas imágenes es absolutamente contrapuesta, pero la imputación a quienes no comulgamos con sus supuestas ideas o hábitos es de juzgado de guardia. Según parece, la tal Fátima se halla imbuida del divino don de la justicia, según le vaya en la feria, naturalmente. Desde luego, cuando años atrás esta chica marroquí se instaló en España, se casó con su hombre español, Paco por más señas, no le hizo ascos ni a su tocado de novia cristiana, ni a los cigarrillos Winston, ni a la minifalda, ni al whisky. En cambio,  ahora, cuando se esconde detrás de un velo, guantes y túnica, se las da de gran muftí y nos aplica a todos la sariá de la ignorancia. Y el españolito de a pie, traga, consiente y calla. En contraposición, si nos vamos a nuestras antípodas nos encontramos con un Primer Ministro, laborista, es decir, cuasi socialista, por más señas, llamado Kevin Rudd, que desde la capital australiana, Camberra, pone los puntos sobre las íes a toda la pléyade de inmigrantes que se acercan a Australia para hallar pan, trabajo y cobijo. Y Rudd no se opone en modo alguno a recibirlos, sin embargo, pone algunas condiciones, con claridad, sin tapujos y sin cobardías bobaliconas. En primer lugar, que deben ser los inmigrantes los que se deben adaptar a los australianos; unos australianos que, dice, en modo alguno deben sentirse preocupados de ofender a unos inmigrantes de otras culturas o religiones. En segundo lugar, la lengua de su país es el inglés, y por ello todo aquel que desee instalarse en su amplio territorio debe hablarlo o aprenderlo; el australiano defiende su idioma, su cultura, sus tradiciones, y todo aquel que pretenda instalarse en su territorio debe acomodarse a todas ellas, pues es el foráneo, no el indígena, el obligado a ello. En tercer lugar, si la mayoría de australianos creen en Dios, es un hecho que debe el extranjero respetar, pues forma parte de su historia y es un hecho comprobable; por ello, Rudd, expresa con toda crudeza que quien se sienta ofendido por Dios, por esa creencia, lo mejor es que considere vivir en otra parte. Para el Primer Ministro australiano, son aceptables todas las creencias ajenas, sin preguntar el por qué de ellas, pero también exige que se respeten las propias, sin imposiciones, quejas o protestas. Por último, Rudd establece el marco de las relaciones, con tal claridad que merece todo nuestro aplauso, por la forma y por el fondo: "Este es nuestro país, nuestra patria, y estas son nuestras costumbres y estilo de vida y permitiremos que disfruten de lo nuestro, pero cuando dejen de quejarse, lloriquear y de protestar contra nuestra bandera, nuestra lengua, nuestro compromiso nacional, nuestras creencias cristianas y nuestro modo de vida. Les animamos a que aprovechen otra de nuestras grandes libertades australianas: El derecho de irse". Lo dicho, más claro imposible. Es una forma muy educado, pero firme, de recordar a tanto inmigrante quejica y engreído, que si no está a gusto en tierra de infieles, lo apropiado es que se vaya, que regrese a su tierra, ya que no parece encontrarse a gusto en la que le acogió años atrás. Nadie les llamó, nadie les empujó a venir, por ello, tampoco nadie les impide que regresen a unas tierras que, sin duda alguna, serán menos ignorantes, más respetuosas y más consideradas con sus creencias, tradiciones, culturas y modos de vida. Y mientras tanto se lo van pensando, no es exagerado exigirles que hablen nuestra lengua, que respeten nuestras costumbres, que atemperen la convivencia a nuestras tradiciones, que acepten  en su integridad el país que, en su momento, les acogió. Y..., "si no está contento, váyase", concluye el político laborista Kevin Rudd. Me da la impresión que nadie puede decir más con menos palabras. Ojala cundiese el ejemplo en nuestros lares. Pero me da la impresión que ello es absolutamente imposible; ni en su homólogo socialista, por aquello de la Alianza, y en su adversario tory, conservador, por aquello de su acomplejamiento habitual. Obviamente, nuestros dirigentes están en las antípodas no solo territoriales, sino también  ideológicas, del primer ministro australiano. Una verdadera lástima.

            Anónimo Veneciano.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ruedademolino

ruedademolino dijo

Hola ¿¿¿¿ CREES QUE EXISTIRÍA ALGUNA POSIBILIDAD DE QUE NOS ENVIASEN A UN KEVIN RUDD.... AUNQUE SEA CLONADO ????

Hoy mismo, por enésima vez, he respondido a un comentario que me han hecho sobre la "necesidad" de cambiar la Ley Electoral. Mi respuesta rotunda es... ¿ Y para qué ? Podemos reformar el Título VIII de la Constitución, la ley electoral y lo que nos dé la gana porque, la final, seguiran haciendo EXACTAMENTE LO MISMO QUE LLEVAN VEINTICINCO AÑOS HACIENDO CON LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA..¡¡¡ PASÁRSELA POR EL FORRO DE.....!!!

Saludos

5 Octubre 2009 | 06:37 PM

chisco

chisco dijo

Ojala fuese ello posible. Tendría una espléndida acogida entre los españoles de bien. Entre los progres de toda la vida, no, naturalmente. En cuanto a la última parte de tu comentario, la cuestiòn es de tal gravedad que el caso faisan lo pone de manifiesto. Todo esta manipulado, amañado. No hay nada que la criatura no haya manejado a su conveniencia. Y el españolito de a pie sin enterarse. La verdad, algunos dias es que damos asco como pais. saludos.

6 Octubre 2009 | 08:11 AM

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Dios decidió que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche -Hacer las cosas por amor, ser tu mismo, no surrender

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