R. ZAPATERO EN EL DESPACHO OVAL

Han tenido que transcurrir más de cinco años, o sea, cinco celebraciones del día de la Nación española, antes de la Hispanidad, para que el presidente español, quede en pie al paso de la bandera estadounidense, y se apreste a sentarse en uno de los sofás o butacas del despacho oval. Cinco largos años durante los cuales las relaciones presidenciales entre España y USA han sido nulas e incluso despreciativas por parte norteamericana. Tuvo que llegar una inmensa crisis, e intervenciones de terceros, para que Bush, el maldito republicano ganador de la guerra de Irak, y testador de la guerra perversa de Afganistán, le estrechase la mano al hombre que retiró con premeditación y alevosía las tropas de un territorio en el cual todavía resuena el cacareo hacia las tropas que abandonaban sus puestos. Por fin, pues, con grandes esfuerzos por parte española, llega la ansiada foto de R. Zapatero adentrándose en la Casa Blanca, y tomando asiento en el despacho oval. Seguramente desde Ferraz se aludirá a ese encuentro en la tercera fase planetaria, intentando que se interprete que esos dos presidentes, aparte de almas gemelas de la progresía, están llamados a entenderse, a ser fieles aliados, a complementarse y a compenetrarse ante las grandes cuestiones que asolan el mundo en el cual vivimos. Sin embargo, esas almas gemelas en algunos aspectos de la progresía rampante, no lo son tanto en otras de mucho más trascendencia que atender y mimar al lobby gay. De principio, Obama, el presidente que esconde su segundo nombre, Hussein, ama a su país, a su patria; R. Zapatero, ni cree que exista. A Obama no le duelen prendas en constituir gobierno con hombres y nombres republicanos, escogidos por su eficiencia, no por el color de sus ideas; R. Zapatero, no conoce más eficiencia que la amistad o el mimetismo. Obama, respeta la independencia de la Justicia, R. Zapatero, no cree ni en la libertad de prensa, que soporta, ni en que la Justicia, con los fiscales a sus órdenes, deba gozar de autonomía. Y un detalle más que habla bien a las claras de que más que almas gemelas son cerebros discrepantes; mientras Obama coloca a administradores en los Consejos de Administración de los bancos intervenidos o apoyados desde su Administración con dinero público, R. Zapatero, ni a sus amigos más íntimos les da la prebenda de fiscalizar el buen uso del dinero del contribuyente. Y es que, como bien dice un afamado columnista, en USA rige una democracia parlamentaria, mientras que en España se ha impuesto una partidocracia burlesca y sonrojante. Por ello, poca igualdad existe entre ambos políticos, en las apariencias y en el peso específico. R. Zapatero busca la foto, como si fuera la panacea que le sacara de su infierno económico y laboral, y Obama, no espera que el conflicto de Palestina, de Israel, de Irán, de Afganistán, o la misma China, puedan contar con una colaboración eficaz por parte española. Ni R. Zapatero tiene peso alguno, ni Moratinos puede tildarse de ser ni el quinto ayudante de Disraeli. La cuestión quizás pueda residir en conocer el interés que pueda tener Obama en solventar sus relaciones con Cuba, Bolivia, Venezuela o Ecuador, e incluso la misma Argentina. En tales lides, uno duda que la intervención española pueda dar algún fruto que dé cumplimiento a la pregunta que, enfáticamente, hizo el presidente español en cuanto a qué puede hacer España para ayudar a Barak Hussein Obama. Evidentemente, nos esperan algunos discursos dentro de la habitual línea del buenismo, discursos bonitos. Pero, no habrá la tan ansiada conferencia de prensa conjunta, hecho que sería comparar España con Francia, con Alemania, con Israel o con Inglaterra. Y eso ya sería demasiado incluso para un presidente que es tildado de socialista en su propio país. Un presidente que se ha cuidado muy mucho de ya anunciar una próxima visita del Rey a su Casa Blanca, y que, se habrá desayunado esta mañana con un titular más que acertado: “El izquierdista presidente del Gobierno español huye de su hundido país para hacerse la foto con Obama”. Resultaría difícil dar con otra definición más atinada que ésta, incluso con cien palabras más. Y es que, hasta en EE.UU. conocen a los cojos de sentados. Ahora solamente nos falta por conocer qué le sucederá este martes y trece al político más gafe desde tiempos de Carlos II, el Hechizado.
Anónimo Veneciano

sal-udos dijo
No soy supersticioso, pero mira que coincidir con "Martes y 13". Tendrá algo que ver con la exposición cosmológica de Leire Pajin y su visión planetaria de la política. Si mal no recuerdo, también Hitler era aficionado a las perdiciones astrológicas.
13 Octubre 2009 | 03:28 PM