CUANDO LOS BUENÍSIMOS SE ENCONTRARON

Media hora, con traducción incluida, del español al inglés y viceversa, han enterrado más de cinco años de silencio y desencuentro entre el huidizo Bush y el escapista R. Zapatero. En un martes y un trece, dos hombres buenísimos se han encontrado, han entrechocado sus manos, han intercambiado sonrisas y se han deleitado mutua y recíprocamente con sus discursos buenísimos y sus anuncios de hacer uso de sus poderes blandos. En media hora, con traducción incluida, se decía que hablarían de la paz mundial, del cambio climático, de Afganistán, de Irak, de Pakistán, de la U. Europea, de la crisis económica, de los banqueros, de los presos de Guantánamo, de las negociaciones en Oriente Medio, de la confrontación entre Irán, Israel y Palestina, de Venezuela, de Bolivia, de Cuba, de Ecuador, de Argentina, para rematar con una pincelada acerca de la colaboración bilateral en infraestructuras. Todo ello, en media hora, con traducción incluida. Y sin contabilizar los minutos de traslado de la preocupación del presidente musulmán norteamericano acerca del estado de salud y bienestar de las dos hijas de R. Zapatero. Evidentemente, media hora dan para mucho cuando de dos estadistas se trata. Al fin y al cabo, Stalin, Churchill y Roosevelt, solamente tardaron unos pocos días más en repartirse el mundo en Yalta. Sin embargo, del dicho al hecho, hubo un trecho: parece ser que lo único cierto es que R. Zapatero le dijo sí a todo lo que el Presidente Obama le pidió. Hasta hubo oferta de Guardia civiles para cuidar del orden público o de la formación de policías en Afganistán. También parece ser que se habló del cambio climático, el tópico tema de los progres de hoy en día. E incluso hubo alguna mención a la crisis económica, de la cual R. Zapatero sabe pero que muy mucho, atendido que su porcentaje de parados está en lo alto del top ten del planeta y el IPC volvió a bajar un 1% este último mes. Buen record para quién aprendió economía en dos tardes. Como remate, el gol de Obama a su amigo fraternal mencionando Kosovo al socaire de la futura presidencia, por turno, de la U. E., un Kosovo del cual España no ha reconocido su independencia. Después de tanta sonrisa, tanta mirada bobalicona, tanto asentimiento servil, tanto palmoteo confraternizador, cabe preguntarse qué quedará de todo ello. Según la prensa estadounidense, nada de nada. A lo sumo una mini pastilla en alguna página interior mencionando que el presidente español almorzó con Obama. Y es que España, con su presidente a la cabeza y su ministro acompañante, no tiene nada que ofrecer a EE. UU., por la sencilla razón de que su peso específico es inversamente insignificante a lo fatuo de su engreimiento. R. Zapatero no es noticia en USA. Eso sí, ambos Obama y R. Zapatero han vuelto a demostrar que para buenos, ellos, solamente ellos. El que el presidente musulmán haya duplicado ya las tropas en Afganistán, es un detalle nimio que en modo alguno molesta al buenazo de colega. Al fin y a la postre, una foto con Obama en el despacho oval bien vale ya no una misa, sino todos los sí del mundo. En un punto tiene razón Ferraz con la Pajin como trovadora cuando ha dicho que fue una reunión de iguales. Iguales en su talante de buenísimos, con una sola diferencia, el amo y señor es quién pide, el siervo es quién da y otorga lo que tiene; Guardia Civiles. Lo que ya nadie le pidió fue inteligencia. Por algo será.
Anónimo Veneciano

chisco dijo
En un detalle no me había fijado: Si hasta van del mismo uniforme. Traje gris oscuro, corbata azul claro, camisa blanca. Solamente una diferencia: El presidente de la Union Socialista Americana, antes USA, lleva en el ojal de su solapa la bandera norteamericana. El otro, el sonriente melifluo, no lleva nada. Lo mismo que hay en su cerebro: la nada.
14 Octubre 2009 | 12:58 PM