La Coctelera

LOS INCORRUPTIBLES

Ser un ignorante es para algunos una opción

19 Octubre 2009

HIPOCRESIA, HIPOCRESIA


Un fin de semana entretenido y movido. De un lado R. Zapatero ha vuelto a abrazar a sus hijas. Después de pretender solucionar en tres días y medio el conflicto del Líbano, de la franja de Gaza, de los asentamientos judíos, de los palestinos e Israel, de cantar en la mezquita de los Omeyas, Siria, las virtudes de su alianza de civilizaciones, llegándose hasta los acuartelamientos españoles para no gritar en el brindis ni a favor del Rey ni de España, R. Zapatero llegó a casa. Y abrazó a sus hijas, de las que presumen ante el mundo con su vestimenta anti sistema, para luego retirarlas de la visión planetaria. Y mientras ellas proclaman con sus modos y formas que no están por la labor de vivir en este mundo, no tienen inconveniente alguno en ir al colegio cada una en su vehículo oficial, cada una con su coche escolta, cada uno por separado, con sus faldas negras, sus blusas negras, sus pintarrajeados ojos en negro: eso sí, con sus pertinentes coches oficiales también negro. No faltaría más. La hipocresía de alardear de un rechazo del actual sistema, del cual no dudan ni ellas ni sus progenitores de aprovecharlo. Como también lo aprovecha su señor padre, junto con ministros y portavoces. Mientras claman al cielo contra el PNV por ir de la mano en una manifestación con los abertzales radicales de ETA y Batasuna, no les duelen prendas en el Congreso en dar la mano y más — blindajes, euros, etc. — al mismo PNV del cual despotrican. Una visión hipócrita del mundo de la política para el socialismo, que le permite abrazar en Madrid a quién le apuñala en Bilbao. Tanto da, lo importante es sacar adelante los presupuestos, caiga quien caiga, y cueste lo que cueste. Y siguen los acontecimientos del fin de semana; una manifestación a favor de la vida que produjo escalofrío hasta a la misma Bibiana. Un escalofrío cálido, por descontado, a la vista del fraseo de un ejerciente de católico dominical como es Bono. Mientras la una aduce que nadie tiene el patrimonio de la moral, el otro nos endosa una de sus frasecitas habituales. La primera acusa a los manifestantes de cantar las mismas proclamas de hace veinticinco años, y el otro nos endilga el famoso consenso antes de entrar en la catedral de Toledo. La primera olvida que ella tampoco tiene la exclusividad en temas de moral, como no la tiene nadie, pero olvida que, en alguna medida, desde hace dos mil años los creyentes vienen diciendo lo mismo, con unas u otras palabras. Y que a tales creyentes, se les han unido otros que creen que el primer deber y derecho de los vivos es defender a los que van a nacer, no matarlo, no interrumpir el camino de su vida que empezó, quiérase o no, en el mismo momento de su concepción. En cuanto al socialista católico, dixit, Bono, desde hace muchos años juega con el ridículo y en él se halla instalado, por pura hipocresía, por puro cinismo. Como algo hay de ello en la conducta del P.P., sea el oficial sea el oficioso. Durante ocho años tuvo a su alcance la modificación, sino la derogación de la Ley del aborto vigente, y por no hacer, ya no solamente no la derogó, sino que ni tan siquiera hizo gesto alguno tendente a una mayor exigencia y cumplimiento de su espíritu y letra. Como tampoco estableció política alguna de apoyo a la mujer embarazada o a la adopción. El que el sábado acudiesen a la magnífica manifestación personalidades actuales o pasadas, no aclara ni el por qué de su pasividad anterior, ni el por qué de su apocamiento actual. Por ello tildar de hipócrita el anuncio hecho de actuaciones futuras no resulta nada anormal ni exagerado. La sociedad española, en su inmensa mayoría, está en contra de una ley que permite no solamente abortar a las menores, sino a todas aquellas gestantes que lo deseen durante un determinado plazo y sin causa ni motivo alguno. En otras palabras, no consideran que el aborto provocado sea ningún derecho, como puede serlo la salud o la vivienda o la educación o la libertad de expresión. El aborto es un mal que no tiene por qué consentirse ni muchísimo menos favorecerse. Nadie es abortista, dicen las feministas de la progresía, pero no hacen nada para que la gestante acuda en busca de ayuda para proseguir en su embarazo. La progresía siempre va a lo fácil, a lo más cómodo. Y si para proseguir con sus progresías hay que cerrar los ojos a la realidad o incluso modificarla o tildar de fachas, beatos, derechona, carrozas, etc. a quienes proclaman el derecho a la vida, no hay problema. Ellos, los progresistas, sí tienen el marchamo de la buena moral, de las buenas costumbres, de las buenas formulas. La hipocresía se ha instalado en todos los ámbitos de la sociedad, y lleva camino de convertirse en cinismo absoluto. Si es que ya no ha llegado al final de ese camino.

Anónimo Veneciano

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ruedademolino

ruedademolino dijo

Magnífico artículo. Como todos los que escribes. Yo hace entorno a un año escribí por primera vez el porqué de mi convencimiento de que unos idiotas con Poder, pueden hacer mucho mas daño que un grupo terrorista.

Saludos.

20 Octubre 2009 | 12:06 PM

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-No creo en los fantasmas, ni en los fantásticos, ni en los fanáticos, ni en las hadas madrinas. Detrás de todos ellos hay siempre un aguijón envenenado. -Los rojos que apostaron por Stalin lo hicieron por un asesino y los fachas que lo hicieron por Hitler, también. -Hay una crisis global, pero el caos, la destrucción de trabajo -El doble que la media de la UE-, es causa directa e imputable a nuestros gobernantes. Y se debe en gran parte a los desmadres políticos y económicos que están generando y que pagamos injustamente los ciudadanos. -Hacer las cosas por amor, ser tu mismo, no surrender

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