IMPROVISACION Y PUNTO FINAL

Han sido necesarias siete pruebas médicas, y un constante ir y venir de Juzgado en Juzgado, para definir que el pirata somalí secuestrador del Alakrana, traído a España por orden de Garzón, llamado Abdu Willy, es mayor de edad. Han sido veintitrés días de larga tramitación, y ahora, definitivamente está en presencia del compañero magistrado Pedraz. Y mientras tanto, son ya treinta y cinco días los que han trascurrido desde que unos piratas somalíes, perfectamente pertrechados y con una estrategia y logística de abordaje más que profesional, siguen siendo objeto del oscuro deseo de armador y de gobierno. Mientras el armador guarda un relativo silencio, la Ministra de la paz, Carmen Chacón, pide tranquilidad, anuncia más esfuerzos y establece que los piratas lo único que quieren en más dinero. De otro lado, la vice ministra de la Vega, sigue con su sonsonete de trabajo, dedicación, y por descontado tranquilidad, amén de la esperanza de que pronto haya un feliz desenlace. La cuestión está en saber quién es el que lleva el verdadero mando en la negociaciones si los piratas o el gobierno. Es un clamor general que la retención de dos piratas, uno en España, el otro en un hospital, fue un craso error de la fragata española, pues, para los restantes delincuentes o bien les sirve de rodrigón para incrementar sus peticiones dinerarias, o bien su liberación es una condición más, similar al quid pro quo tan peliculero. Lo que sí es evidente es que la retención de esos dos personajes no está beneficiando en nada la posición gubernamental, al mismo tiempo que debilita la del armador. Sea como sea, lo cierto es que, mientras el espectáculo del somalí retenido se ha venido produciendo, no existe ningún indicio en las declaraciones ministeriales que nos induzcan a la esperanza. Las declaraciones de familiares de los marineros secuestrados, de ser ciertas, son de una gravedad extrema, puesto que, no solamente hablan de las verdaderas intenciones de los piratas, sino de las mentiras que surgen, una vez más, de las fauces gubernamentales. Si es cierto que los piratas exigen como punto de partida la devolución de los dos retenidos, el arreglo resulta del todo imposible, sin faltar a la ley española, sin vulnerarla, tanto por parte del Juez que decrete la liberación de Abdu Willy, como del gobierno que la inste y consiga. Y un agravante de la situación parece que se ha añadido: el desembarco en tierra de tres marineros, ante las mismas narices de la fragata que vigila al Alakrana. Todo está trasmitiendo una sensación de improvisación, de falta de estrategia definida, que no es sino la forma habitual de conducta de este gobierno. Mientras tanto pasan los días, y nadie parece dispuesto a asumir ninguna responsabilidad. Incluso, es más, ya ponen el escudo para que ninguno se la exija. Y las familias afectadas sufriendo por la falta de información y por la inseguridad e incerteza de la recibida. Eso sí, R. Zapatero haciendo ejercicios de calentamiento de su presidencia europea y la Chacón subiendo y bajando de camiones especiales para seguir haciendo su paz habitual. Da la impresión que hay gafe en todo ello. Y tener presente que a partir del 1 de diciembre entrará en vigor el Tratado de Lisboa, instituyendo la figura de Presidente de la U. E. permanente, es una ratificación de ello. Es decir, después de R. Zapatero, punto y final. Seguramente, eso no lo tenía previsto.
Anónimo Veneciano