EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

Diccionario Marítimo Español de 1831 en su página 566:
"Zapatero: dícese del que maniobra o ha maniobrado mal, o no entiende la maniobra". Curiosa acepción del vocablo que, desde ayer debe susurrarse en voz baja, en silencio, siempre que se aplique o se refiera al problema del Alakrana. Es la instrucción implícita que subyace en la petición tan contundente como solemnemente lanzada por el Presidente del Gobierno del Reino de España, por más señas, R. Zapatero. Un silencio impuesto, según clamó desde Varsovia, por solidaridad con los marineros secuestrados, con la estrategia planeada y en ejecución, con el buen fin de las acciones y vías abiertas para dar solución a un secuestro de treinta y tantos españoles y al obstáculo de haber detenido e importado a España a dos de los piratas que participaron en la operación de abordaje y con los cuales no se sabe qué demonios hacer. Así las cosas, con la deriva diplomática abierta y la represiva militar cerrada, el Ministro Moratinos ha logrado de un primer ministro somalí que se comprometa a hablar con su ministro de Interior e instruirle, por aquello de que es paisano de los piratas, para que lleve a cabo las gestiones necesarias para solucionar el problema. No cabe ninguna duda que la actuación del Ministro Moratinos puede empezar a considerarse brillante, a diferencia de su compañero Chacón, que parece ser ha debido dejar paso a la diplomacia ya que lo de la intervención militar ni va con su talante ni cuenta con la ayuda de USA, imprescindible en todo conflicto armado. Recuérdese Perejil, y el famoso viento del Este. Y, de pronto, después de la solicitud imperiosa, ampulosa y grandilocuente del Presidente, el ministro de Justicia ha abierto la boca para soltar la perogrullada del año: La ley no permite pagar rescates, pero no hay que generalizar. En otros ejemplos, la ley no permite robar, pero no hay que generalizar; la ley no permite matar, pero no hay que generalizar. Se trata de una nueva forma de interpretar y aplicar la Ley, es dura lex, sed lex, a la cual nos tiene tan acostumbrado el gobierno y sus títeres de la Abogacía del Estado. Y es que se trata de hallar una fórmula que, sin enfrentarse al Estado de Derecho, a la Ley y a los Tratados internacionales le permita al Gobierno y a ese gabinete de crisis salir del atolladero en el cual les han metido, treinta piratas y un juez celoso de todo protagonismo. La cuestión se halla en cómo compaginar legalidad con rescate de los secuestrados y devolución de dos delincuentes apresados por fuerzas españolas y bajo la jurisdicción de la Audiencia Nacional. Y pagar el rescate, naturalmente. Un rescate cuyo importe ha subido hasta cifras astronómicas, según todos los indicios. A la fuerza de la Ley y del Estado de Derecho, los piratas responden con una ráfaga de metralla; a las vías diplomáticas, los piratas responden racionando el agua y los alimentos. Por todo ello, R. Zapatero ha impuesto el silencio, a los familiares, a los medios y hasta a la oposición. Y los corderos, callados, silentes, agazapados en los rincones del establo. Excepción hecha del Embajador británico en España, que, se ha atrevido a afirmar que la posición del gobierno británico es no ceder a las exigencias de secuestradores, terroristas o delincuentes. Pero, claro, es que este británico acaba de llegar, según Moratinos, y todavía no conoce el cocido madrileño. Ni las hojas de qat, ese estimulante tan apreciado por los piratas somalíes que les permite vigilar, por turnos, durante las veinticuatro horas del día. Quizás no sería mala decisión que, todos los miembros del gabinete de crisis, y el presidente a la cabeza, en lugar de impetrar el silencio, masticasen alguna de esas horas para lograr el estimulo de sus mentes y la reactivación de sus energías, y con ello toparse, de una vez por todas, con la real vía que de solución a un problema en el cual no da ninguna impresión que sea el Gobierno de la Nación española el que lleve la iniciativa. Por el bien de los treinta y seis tripulantes secuestrados y de todas sus familias, deseo que con qat o sin él, el caso del Alakrana llegue a buen puerto, y no se convierta en el Prestige de un gobierno que ha hecho de la debilidad y la cobardía su real enseña. Aunque, a decir verdad, releyendo la inicial acepción del término zapatero, uno tiene, por desgracia, muchísimas dudas. De lo que está seguro es que, sea cual sea el resultado, el ridículo del gobierno ya está servido hace mucho tiempo. La razón es muy simple, R. Zapatero no ha maniobrado a tiempo, lo ha hecho mal y sin entender qué es lo que estaba haciendo. En fin, que se ha actuado a la manera de un zapatero.
Anónimo Veneciano
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ruedademolino dijo
Desde el espectáculo que este señorito dió al demostrar su descomunal ignorancia y estupidez quedandose sentado al paso de la bandera estadounidense, seguido de la "FORMA" en que obligó a salir de Irak a las tropas españolas en el momento que se apoderó del Poder en España, este "hombrecito", ni aún proponiendoselo, puede ya sorprender a nadie en lo que se refiere a su incapacidad, su cobardía ( la bomba de Barajas le mantuvo tres días escondido en Doñana. El Alakrana le ha mantenido mas de treinta), y su inanidad para cualquier tipo de gestión que no sea dogmatizar estúpidamente..... porque ya no engaña ni a los "súyos".
Tengo el mas absoluto convencimiento que, haga lo que haga, no puede caer en un grado de desprestigio y ridículo internacional mayor del que está. Nuestro DRAMA se limita a plantearnos: ¿ Cuanto daño más va ha hacernos como Pueblo y como Nación antes de desaparecer del Poder?
11 Noviembre 2009 | 03:40 PM